El sueño de los que están despiertos es la esperanza. Carlomagno
El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños. Paulo Coelho
Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad. Cora Weis
El que teme sufrir, sufre de temor. Proverbio Chino
Hijo de mi corazón:

"Un corazón para toda la vida"

Mi corazón te dio la vida
y en mi corazón estarás
toda la vida.

No tendrás mis ojos,
ni mi boca ni mis manos,
pero sí tendrás mi sonrisa,
mis gestos y un trozo de
mi corazón.

Te querré más que si
hubieras nacido de mis
entrañas, porque
así son las cosas que
nacen del corazón.

Te quiero donde
quiera que te encuentres.







No es la carne y la sangre, sino el corazón lo que nos hace padres e hijos. Johann Christoph Friedrich Schiller


domingo, 15 de marzo de 2009

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El Poder del Perdón


Hace meses, mi hija – con 4 años recién cumplidos – entró en la cocina, subió a la barra y me pidió galletas con leche. Empecé a poner la merienda cuando me preguntó – tan inesperadamente y de forma muy brusca, “¿Qué pasó en China?

“Ah,” dije, “¿Quieres que te cuente otra vez nuestro viaje? Pues fuimos en un gran avión…”

“¡No!” dijo ella, impaciente, “¡Que pasó en China! ¡China mamá y China papá!”

“Pues, bien,” dije y empecé de cero – empezando en la barriga de su mamá en China, siguiendo con su nacimiento y luego su llegada a un lugar muy especial...

“¡Mamá!” me interrumpió, algo molesto. “¿Me dejó sola? ¡No me gusta sola!”

Ella estaba emocionada. Yo sorprendida.

Nuestra vida con ella es ideal. Todos la queremos hasta la infinidad y ella a nosotros. Es una niña feliz desde que despierte por la mañana hasta que se acueste por la noche. Pero este pequeño incidente sirvió para recordarnos de que nuestra niña tendrá que aprender a vivir con su historia, incluso con detalles difíciles.

Sé que aquí podríamos empezar a hablar – una vez más – de “duelo” y dolor, pero he decidido que podemos dedicarnos a algo muchísimo más importante, y práctico: enseñar a nuestros hijos a perdonar.

Sí – a perdonar.

Es relativamente fácil enseñarle a un niño a pedir perdón. Es sumamente complicado enseñarle a una persona a perdonar.

Todos los hijos que han llegado a nosotros a través de la adopción tienen en común una cosa: sus padres les han entregado de una forma u otra – queriendo o no – a un cambio abrupto de destino.

Podemos suavizar este hecho durante la niñez, pero ¿Qué pasará cuando llega el momento en que la interpretación de los eventos ya no depende de nosotros?

¿Qué es lo que van a sentir por sus primeros padres?

He leído las historias de muchos adolescentes y adultos adoptados que han luchado para comprender sus pasados y entender a los padres que se separaron de ellos. Es interesante ver como el tema del “perdón” surge una y otra vez. Algunos hijos se sienten incapaces de perdonar a esos padres que les soltaron, otros buscan a sus progenitores para asegurarles que les han perdonado – para que sepan lo contentos que son con sus vidas y que no cambiarían ni un detalle.

Hay también mucho escrito por madres que han entregado a sus hijos en adopción y surge una y otra vez la necesidad de conseguir el perdón de sus hijos. (Esto no quiere decir que todas las que se separan de sus hijos se sienten así – sólo que tenemos escritos por algunas de las que sí lo experimentan de esta manera.)

De todas formas, me parece que educar a perdonar es clave.

El que sabe perdonar se mantiene en el presente y así puede apreciar lo que tiene. El que no sabe perdonar se mantiene en el pasado, enfocado en el mal que le han hecho.

El que sabe perdonar ha aprendido como llegar a comprender al otro y así incluso sentir compasión por él – en vez de rencor. Porque sabe que el rencor destroza la felicidad, sabe que es como un veneno y que hay que evitarlo.

El que sabe perdonar entiende que perdonamos por el bien de nosotros mismos, que igual el otro puede seguir adelante con su vida sin nuestro perdón, pero que nosotros muchas veces no podemos avanzar hasta haber alcanzado la paz que trae el perdón.

Mi niña es todavía muy pequeñita. Nuestro incidente en la cocina no fue más que un momento – y se fue a jugar más feliz como si no hubiera ocurrido nada.

No doy mucha importancia a lo ocurrido porque sé que fue algo normal – una niña pequeña que se fijó en un detalle de su historia y vino para pedir explicaciones. Satisfecha con la oportunidad de registrar su disgusto – terminó de merendar y se fue.

La verdad es que dicen (ver Talking with Young Children About Adoption por Mary Watkins and Susan Fischer) que es bueno que ocurren estos pequeños incidentes mientras que nuestros hijos sean todavía pequeños porque señala un proceso interior de asimilación – de “digestión de datos”.

Sin embargo, me hizo reflexionar sobre como ella podría ver los hechos de su vida de mayor. Si se puede enfadar así con cuatro años - ¿Cómo podría sentirse con 14 años? ¿Con 21 años? ¿Cómo me sentiría yo si me enteré de que mi madre me había dejado de recién nacida totalmente sola en un lugar público? (que, por supuesto, nunca lo hemos dicho así a nuestra niña – y todavía no estoy segura como es que se le ocurrió eso).

Creo que sentirse comprensivo ante ese tipo de información no es cuestión de saber decir las palabras “te perdono”.

El perdón en estas circunstancias es todo un proceso que requiere mucha dedicación y trabajo personal. También necesita paciencia – porque es un proceso que puede durar años.

Creo que como padres, lo mejor que podemos hacer es inculcar en nuestros hijos la importancia de perdonar – porque el proceso es tal que sólo ellos van a poder hacer su propio camino hacía ello. Lo que necesitan de nosotros son ánimos para hacerlo.

Y, en mi experiencia, lo más bonito de llegar a realmente perdonar a una persona que te ha hecho algo gordo es que el proceso te cambia tanto, te ayuda a crecer tanto, te da tantas perspectivas y tanto valor añadido a tu vida que llega un momento en que lo tienes claro: no cambiarías ni un detalle de tu vida – sobre todo del pasado que te ha hecho lo que eres hoy.

Esto es lo que quiero para mi hija.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario.

Nana china Ma Ma Hao

Shi shang zhi you ma ma hao
you ma de hai zi xiang ge bao.
tou jin ma ma de huai bao
xin fu xiang bu liao


shi shang zhi you ma ma hao
mei ma de hai zi xiang ge cao
li kai ma ma de huai bao
xin fu na li zhao.


(Mi mamá es lo que más quiero en el mundo, es mi mayor tesoro.
El corazón de mami salta y mi felicidad no tiene fin.
Mi mamá es lo que más quiero en el mundo,
sin ella soy como una brizna de hierba que se lleva el viento,
si estoy lejos de mi mamá como podré ser feliz?)

POEMAS

POEMAS

Dos mujeres, dos madres

"Había una vez dos mujeres que no se conocían,
De una no te acuerdas, a la otra la llamas madre.
Dos vidas diferentes se pusieron de acuerdo para darte la vida.
Una se convirtió en tu estrella del norte, la otra en la luz del sol.
La primera te dio la vida, la segunda te enseñó a vivir,La primera te dio la necesidad de ser querida, la segunda estaba allí para quererte.La una te dio la nacionalidad, la otra te dio un nombre,La una te dio la semilla de la inteligencia, la otra te dio un alma.La una te dio las emociones, la otra hizo desaparecer tus miedos.La una vio tu primera sonrisa, la otra enjuagó tus lágrimas.La una renunció a ti, era todo lo que podía hacer.La otra quería un hijo con todo su corazón y Dios la llevó a ti.Y ahora me pides con lágrimas en los ojos, la vieja cuestión, herencia o entorno?Que hace que seas como eres?Ni la una ni la otra, querida
¡tal sólo dos formas diferentes de amor!"

LA EDUCACIÓN

"Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca...
hay que medir, pensar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada."

(Gabriel Celaya)

Quiero por Jorge Bucay

Quiero que opines sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mi sin exigirme.

Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mi.

Quiero que me cuides sin anularme.

Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mi.

Quiero que me abraces sin asfixiarme.

Quiero que me animes sin empujarme.

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mi.

Quiero que me protejas sin mentiras.

Quiero que te acerques sin invadirme

Quiero que conozcas las cosas mías que mas te disgustan.

Quiero que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas que hoy puedes contar conmigo sin condiciones…

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